Escapada a Lisboa

Amigo viajero te sugerimos que antes de leer la siguiente entrada te pongas cómodo, pulses el play del vídeo y nos acompañes en nuestro recorrido por la capital lusa.

Teníamos muchísimas ganas de hacer una visita a nuestros vecinos de Península y se nos presentó la ocasión en forma de excursión organizada. Siempre preferimos hacer nuestros viajes por libres, pero en esta ocasión decidimos subirnos al bus con el firme propósito de sacar el máximo partido de nuestra visita de un sólo día a Lisboa. Creemos que lo conseguimos y pasamos a compartirlo con vosotros:

Nada más llegar a nuestro destino, la primera parada fue nada menos que en el Monasterio de los Jerónimos  de Santa María de Belem. Se trata de un antiguo monasterio del Orden de San Jerónimo ubicado en el barrio de Belem. Diseñado en el estilo manuelino por el arquitecto Juan del Castillo, fue encargado por el rey Manuel I de Portugal para conmemorar el afortunado regreso de la India de Vasco de Gama, se fundó en 1501 en la antigua ermita fundada por el Infante D. Enrique. La primera etapa constructiva de la iglesia nueva comienza en 1514 y fue ampliándose y modificándose hasta el siglo XX.

El estilo manuelino se caracteriza por la mezcla de motivos arquitectónicos y decorativos de gótico tardío y del renacimiento. Destaca los portales principales y lateral, el interior de la iglesia y, sobre todo nos encantó su magnífico claustro. Las capillas de la iglesia fueron remodeladas al puro estilo renacentista en la segunda mitad del siglo XVI y contiene las arcas funerarias de Manuel I y de otros reyes de Portugal. También se hallan las tumbas (neomanuelinas) del navegador Vasco de Gama y el poeta de Luis de Camoes.

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Lo que más nos maravilló del monasterio fue, sin duda, su incomparable Claustro. Éste se encuentra situado  junto a la nave norte del templo. Fue diseñado por Juan de Castillo y construido entre 1517 y 1519.

Todo el claustro esta ampliamente decorado con motivos manuelinos. Desde el piso de arriba se puede acceder al coro alto de la iglesia, ofreciéndonos una visión magnífica del interior del templo.

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La siguiente parada fue un lugar que  hará las delicias de los amantes de la botánica y la vegetación: La Estufa Fría.

La Estufa Fría son un complejo de invernaderos y umbráculo de 1,5 hectáreas de extensión. Se encuentra en el mismo centro de Lisboa, dentro del Parque VII , junto a la plaza del Marqués de Pombal. Las fotos os permitirán haceros una idea de lo peculiar del lugar. Os aseguramos que uno se llega a sentir como en el Amazonia sin salir del centro de Lisboa.

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En lo que resta de viaje nos “despistamos” y perdimos la pista al resto del grupo. Lo que nos permitió callejear por libre por el precioso centro lisboeta. En esta ocasión no podemos recomendaros ningún lugar para degustar comida típica, pues el tiempo apremiaba y queríamos aprovechar al máximo las horas que nos quedaban. así que no nos quedo más remedio que tirar de hamburguesa para recuperar fuerzas sin demorarnos, eso si yendo hacia la plaza del Comercio encontramos un lugar Pastelaria Casa Brasileira el escaparate del lugar es increíble y solo de verlo quieres entrar a comer algo, tiene muy buena presentación y en abundancia, no nos pudimos resistir a dos buenos dulces para poner el broche a la velada.

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Sin un objetivo fijo, enfilamos la avenida Libertade, una elegante zona construida al estilo de los campos Elíseos, en París. En ella podemos encontrar tiendas y establecimiento de auténtico lujo.

Cabe destacar en este recorrido la Praça dos Restauradores, en la que conmemora la liberación del dominio español en 1640. Su característica más representativa es el obelisco del centro de la Plaza.

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Continuamos por la Avenida, disfrutando de su ambiente, los artistas callejeros, sus señoriales edificios y llegamos a la Praça do Comercio. Un precioso enclave con una gran vista al estuario del Tajo. Siendo la Plaza más importante de Lisboa, de ella destacan el Arco Triunfal da Rua Agusta y la estatua ecuestre de Jose I.

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El tiempo y el día se nos terminaba pero no queríamos dejar de Lisboa sin visitar visitar uno de sus barrios más auténticos: La Alfama. De modo que hacía allí nos encaminamos. Barrio de aire bohemio, de empinadas y estrechas callejuelas. Se trata de un arrabal humilde y antiguo de pescadores, en el que nació el Fado: expresión de la melancolía del pueblo portugués. Sus calles surcadas por el tranvía directamente nos transporta a otro tiempo y nos ofrecen imágenes llenas de belleza y autenticidad. Un paseo por la Alfama merece mucho la pena y por el camino encontraréis varios miradores (el de Santa Luzia o el de das Portas do Sol) que os ofrecerán una vistas espectaculares.

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Con mucha el pena el día se nos había terminado y corríamos el riesgo de que con el grupo que vinimos nos dejará en tierra. De modo que volvimos a España con una gratísima impresión de Lisboa y con la firme intención de volver más días para que no se nos quede nada en el tintero. Os animamos a visitarla. Esperemos, amigos viajeros, que hayáis disfrutado con este relato y fotos una mínima parte de lo que hicimos nosotros.

Quiero aprovechar en estos días tan señalados a tod@ por vuestro interés, y desearos felices fiestas y prospero Año Nuevo.

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